Soy el suspiro de la mañana,
una niña traviesa,
una anciana sin canas
que al soñar se embelesa
Soy a veces dulzura
frágil como un rayo de luna
donde no hay amargura
ni pena ninguna.
Soy quien todo lo entrega
a las olas del mar
y por amor se sosiega
hasta no querer despertar.